Entre otras cuestiones, la nueva ley exonera a los propietarios de los comercios de rotular sus establecimientos como mínimo en catalán, pero tampoco estarán obligados a hacerlo en castellano. Asimismo, desaparece del articulado la obligación de tener un porcentaje de empleados para atender al público en catalán. García defendió ayer que el empresario debe tener libertad para tomar las decisiones que estime oportunas en este aspecto.
Fuente: Diario de Mallorca
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