La organización internacional no gubernamental Human Rights Watch ha denunciado que el Gobierno chino está aplicando políticas educativas que favorecen el mandarín y reducen progresivamente el uso del tibetano en las escuelas infantiles. La organización alerta de que el llamado plan de “armonización lingüística” busca acelerar la asimilación cultural de la población tibetana, limitando la presencia de su lengua e identidad en las aulas.
Fuente: Human Rights Watch
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