La desaparición del gallego como lengua habitual de la documentación escrita a partir del siglo XVI provocó la traducción y modificación de numerosos apellidos gallegos. Según explica la filóloga Ana Boullón, este proceso afectó de manera desigual a la onomástica y dio lugar a la presencia actual de formas castellanizadas e híbridas. La investigadora sitúa esta transformación en el marco del llamado "colonialismo onomástico", una política lingüística de facto orientada a la asimilación.
Fuente: Nós Diario
Sección:



