Puebla conserva siete lenguas originarias, habladas por más de 615.000 personas, aunque la pérdida de transmisión familiar amenaza especialmente al otomí, el tepehua y el ngiva. La discriminación, la migración urbana y una educación bilingüe insuficiente aceleran este retroceso, pese a que el náhuatl mantiene una amplia presencia. Las comunidades reclaman una enseñanza adaptada, intérpretes en los servicios públicos y recursos digitales que garanticen los derechos lingüísticos y permitan a las nuevas generaciones mantener vivo este patrimonio.
Fuente: Municipios Puebla
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