El gobierno chino ha aprobado una ley de “unidad étnica” destinada a fortalecer una identidad nacional común e impulsar el uso del mandarín en la educación y en la vida pública. Analistas y organizaciones de derechos humanos advierten de que la medida consolida políticas de asimilación cultural que afectan especialmente a tibetanos, uigures y mongoles, al reducir el espacio para sus lenguas y tradiciones y aumentar el control estatal sobre estas comunidades.
Fuente: The Diplomat
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