Los emigrantes portugueses en Europa pagarán al Estado portugués 120 euros anuales por cada hijo que asista a clases de la lengua materna en los países donde vivan. Estas clases eran hasta ahora gratuitas. La Constitución portuguesa establece que incumbe al Estado asegurar la enseñanza de la lengua portuguesa a los hijos de los emigrantes.
Fuente: Público
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