El Parlamento de Gales ha aprobado una ley que reconoce oficialmente la lengua de signos británica (BSL, por sus siglas en inglés) y que busca mejorar los derechos y la accesibilidad de la comunidad sorda. La nueva legislación obliga al gobierno galés a desarrollar medidas para promover el uso de la BSL y afrontar las desigualdades que históricamente han afectado a las personas sordas en ámbitos como los servicios públicos, la educación o el transporte.
Fuente: The Tenby Observer
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