El seke, una lengua en peligro de desaparición originaria del norte de Nepal, ha encontrado un inesperado refugio en los edificios comunitarios de Brooklyn, donde parte de su comunidad emigrada intenta mantenerla viva. Nueva York, ciudad con una diversidad lingüística sin precedentes, actúa como último bastión para muchas lenguas amenazadas, aunque también enfrenta riesgos crecientes que podrían acelerar su extinción. Iniciativas como la de la Endangered Language Alliance trabajan contrarreloj para registrar y preservar este patrimonio inmaterial antes de que desaparezca sin dejar huella.
Fuente: National Geographic
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