La mayoría de los apellidos gallegos tienen origen toponímico, antroponímico o descriptivo, pero muchos fueron castellanizados desde el siglo XVI. Para recuperar su forma correcta, la Facultad de Filología presentó una web que ofrece información sobre este proceso, permitido por la ley desde 2011. Además, se ha lanzado una campaña audiovisual para divulgar esta posibilidad y animar a la ciudadanía a restaurar sus apellidos originales.
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