Menos de uno de cada diez hospitales británicos realiza alguna inspección para comprobar si los enfermeros procedentes de Europa saben hablar bien inglés antes de contratarlos para trabajar. Según el organismo de control del Servicio Nacional de Salud británico, los problemas lingüísticos surgen únicamente cuando los pacientes solicitan más analgésicos u otro tipo de comida y no les entienden.
Fuente: Mail Online
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