Un estudio sobre los cementerios de Meis revela que, a pesar de ser la lengua habitual de la población, el gallego apenas se usa en las inscripciones funerarias, con una presencia del 2,17 %. La primera lápida en gallego data de 1986, y en los últimos años se observa una ligera tendencia al alza, impulsada por el relevo generacional.
Fuente: Faro de Vigo
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