Un estudio realizado por varias universidades de diferentes países ha revelado que en una muestra de 332 lenguas del mundo, las palabras que describen texturas rugosas o ásperas suelen contener el sonido vibrante /r/. Se trata de una semejanza fónica que está presente en lenguas tan dispares como el euskera o el mongol y que se remonta a más de 6000 años atrás.
Fuente: EurekAlert
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