Un estudio mostró que la mayoría de los ciudadanos de la Unión Europea están discriminados porque no hablan inglés, la lengua en la que se desarrolla la mayor parte de las operaciones oficiales comunitarias. Shlomo Weber de la Universidad Southern Methodist en Dallas y Victor Ginsburgh de la Universidad Libre de Bruselas afirman que para los hablantes comunitarios de otras lenguas diferentes al inglés, sus lenguas nativas tienen un uso limitado en las actividades empresariales, legales y políticas del ente comunitario.
Fuente: UPI
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