China espera sacar provecho económico del apoyo dado a un idioma que se habla en Taiwán y en muchas comunidades chinas del sureste asiático, incluido Singapur, y que en el pasado fue marginado y reprimido. Se trata del hokkien, considerado un dialecto en China pero que no entienden los chinos que hablan mandarín.
Fuente: Reuters
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