La primera reunión de especialistas internacionales para actualizar la Declaración Universal de los Derechos Lingüísticos se celebró en Barcelona, treinta años después de su proclamación. El proceso busca adaptar la protección de los derechos lingüísticos a los nuevos retos del siglo XXI, como la digitalización, la inteligencia artificial, las migraciones y los desplazamientos forzados. El nuevo texto, previsto para 2027, pretende llegar posteriormente a la ONU y a la Unesco como referencia internacional para la defensa de la diversidad lingüística.
Fuente: Diari de la Llengua
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