Después de más de 530 días de negociaciones políticas en Bélgica, el socialista Elio Di Rupo está a punto de liderar el Gobierno belga. A pesar de que el país cuenta con bastantes problemas financieros sin resolver, uno de los retos más grandes a los que se tendrá que enfrentar el futuro primer ministro no tiene que ver con las cifras. Se trata de comunicar con una gran parte de los belgas en su propia lengua, el neerlandés, en esta nación dividida en dos comunidades lingüísticas diferentes. En un libro de entrevistas, prometió que trabajaría en la mejora de sus competencias en neerlandés.
Fuente: The Washington Post
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