Un estudio de Cesuga y de la Asociación Pro-Fundación Manuel Vello concluye que el comercio urbano gallego mantiene una situación de diglosia, pese a que la clientela apenas rechaza ser atendida en gallego. El informe, basado en 250 encuestas realizadas en seis ciudades, atribuye el predominio del castellano a prejuicios interiorizados y a la percepción empresarial de que es una opción más segura. Los datos muestran que el gallego tiene una presencia reducida en la atención al público, en la planificación lingüística interna y en los procesos de selección de personal.
Fuente: Nós Diario
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