Una investigación realizada en Namibia concluye que el alumnado aprende inglés con mayor facilidad cuando la enseñanza incorpora también su lengua materna. El estudio señala que el uso combinado de ambas lenguas mejora la comprensión, refuerza la participación en el aula y favorece un aprendizaje más eficaz, especialmente en los primeros años de escolarización.
Fuente: The Conversation



