Los cuerpos de espionaje y contraterrorismo de EE.UU. siguen sin poder traducir una gran parte del material que obtienen o interceptan.
Sólo el 13 % de los cerca de 25000 empleados de esa agencia hablan un idioma distinto al inglés y muy pocos conocen los de Asia central y las variedades de árabe que actualmente constituyen su principal preocupación.
Fuente: Excelsior