Según la Encuesta de Usos Lingüísticos de la Población (2023), el catalán ha perdido presencia social desde 2003 y ha dejado de ser mayoritario en distintos ámbitos, con retrocesos claros en las amistades, en el hogar, en el comercio, en la banca y en la atención sanitaria. El uso exclusivo del catalán ha descendido de forma marcada y ha aumentado el peso de otras lenguas, al tiempo que crece la identificación simultánea con el catalán y el castellano. La encuesta también muestra que solo una minoría mantiene el catalán cuando la otra persona responde en castellano (13,2 %), aunque las personas de más edad lo sostienen más que los grupos jóvenes. Además, aumenta la proporción de quienes no prevén utilizar el catalán en el futuro, lo que refuerza la idea de un cambio de tendencia a largo plazo.
Fuente: Diari de la Llengua



